Escrito:

Mi página web es primero para mí

En los últimos años, a través de la palabra escrita –este blog, publicaciones en Mastodon, correos electrónicos y alguna que otra conversación– me he permitido a mí mismo compartir lo poco que sé sobre el tema de la informática. Aunque considero que aún podría esclarecer algunas de mis opiniones, a grandes rasgos ya no queda mucho que quiera decir acerca de este tópico.

Resumiendo un poco: En los últimos años he usado mi página web para compartir algunas guías de tecnologías que considero indispensables para publicar en internet, como HTML, CSS, RSS, Markdown y, al menos en mi ámbito, LaTeX. Además, he detallado algunos de mis hábitos en cuanto al uso de la informática: por qué utilizo el sistema operativo Debian, los dispositivos que poseo, los paquetes de software que empleo, cómo organizo mis archivos con su respectivo control de versiones y sus copias de seguridad, gestores de contraseñas, redes sociales, bloqueadores de anuncios, automatización… Todo ello bajo una perspectiva minimalista y de forma introductoria, para que quien se interese pueda seguir aprendiendo por cuenta propia. Y como no, promoviendo los principios enseñados por la Free Software Fundation y la filosofía de Unix que está detrás de Linux.

Es bien cierto que, la mayoría de aquellos rudimentarios textos necesitan una profunda revisión, y que, puedo aprovechar la susceptibilidad del formato para actualizar las ideas ya presentadas en orden de construir un archivo más estático.

Aunque no me cierro completamente a seguir divagando de algún que otro tema referente a la informática, quiero que mi página web refleje un poco más de mi estética, valores, y principios éticos y morales, siempre respetando mi privacidad e intimidad, pero dejando de lado la monotemática.

Reflexionando un poco, creo que he cometido el error de que la mayoría de mis textos fueron escritos pensando en hacer de ellos algo útil para los demás, no para mí. Y tal vez, necesito que mi web sea primero útil para mí y, sólo después, útil para el resto. No al revés, como he venido haciendo durante casi cuatro años.

El problema con esto es que, de mí para mí, sólo tengo dudas, información inconclusa, pensamientos que ni siquiera sé si termino de entender, experiencias de las que nunca aprendí, la poesía que vivo aunque no rime, el arte que más me duele, y muchos pensamientos cruzados casi sin sentido… ¿Para qué querría alguien leer eso? ó ¿Para qué querría yo compartirlo con el mundo? No lo sé.