Escrito:
Alejarse, volver, y volver a alejarse
Póngale palabras a sus sueños e intente asociar.
Me interesa saber más sobre las monstruosidades que hay en en el trasfondo de mi propia vida. Me llama la atención la cotidianidad de los horrores y el enmudecimiento general de quienes lo vivimos. En confrontar la sensación de que algo no se cuenta, de que se está ocultando algo. Es muy infantil pretender que eso no va a volver a suceder. Y es idiota pregonar lo contrario.
A veces, en la vida no se puede ser del todo imparcial. No tener memoria nos hace un poco felices, pero no querer tenerla es como dispararse por la espalda. No por olvidar lo que no se quiere saber significa que sea inexistente. Eso que se olvida es inconmensurable para la razón. Como inhibición retorna con más fuerza en lo real. No esta sino la responsabilidad de lo que se hace después, de cómo se inscribe la tragedia en la vida, de cómo se las arregla cada uno con aquello que pasa. De poner el dedo en la llaga, como si se pudiese prescindir de la vida emocional.
El derecho a sentirse propio de la vida. El silencio de las victimas. El querer silencio por parte de los victimarios. Con otra dimensión, el silencio por vergüenza. Lidiar con las cosas no exime la responsabilidad de las mismas. Como un síntoma que necesita ponerse a trabajar, para aprender a vivir con él. Que necesita que cuenten con eso. La obra de arte alrededor de lo real. Siempre hay afuera una causa que explica la condición del hombre en el mundo.
Para ser escritor hay que tener buen ojo. Salvo algunas cosas, la mayoría miran hacia otro lado. Pues, hay que tener cuidado con las palabras, cada cual se piensa que son suyas.
Inspirado en… Robando ideas a otros autores.